Fue proyectada por el arquitecto Doménech i Montaner para ser, desde 1890, seminario católico gracias a la aportación económica del Marqués de Comillas, para los sacerdotes procedentes no sólo de España sino también de Filipinas e Hispanoamérica. En 1860 su actividad académica se traslada a Madrid. Actualmente es propiedad del Gobierno de Cantabria y se pretende convertir en el Centro Internacional de Estudios de Español. La puerta de entrada fue obra del escultor Eusebio Arnau y en ella se pueden ver dos jóvenes que sostienen el escudo con las llaves pontificias y el monograma IHS, en referencia al nombre de Jesucristo y usado como sello de los Jesuítas.